La traducción de The Importance of Being Earnest

Hace un par de semanas pude disfrutar del curso de traducción teatral con Joan Sallent. Para los que no lo conozcáis (a los traductores, desafortunadamente, se nos conoce más por nuestras cagadas que por lo que hacemos bien), es uno de los mejores -sino el mejor- traductores teatrales al catalán actualmente. Su trabajo va mucho más allá de coger una obra y traducirla: acompaña a los actores, los ayuda, rectifica la traducción según vea. Lo vive, y lo vive con mucha pasión, que nos transmitió a todos los presentes. Dedicamos la mayor parte del curso a hablar de Shakespeare -prometo dedicarle, como mínimo, un post más adelante. Hoy querría escribir sobre otro autor del que hablamos: Oscar Wilde; y, más concretamente, de la traducción de The Importance of Being Earnest, una de sus obras más famosas y más representadas.

traduir the importance of being earnest

Oscar Wilde – Una breve pincelada

Wilde tiene una vida que también daría para unos cuantos posts y, si os interesa, os recomiendo buscar más información al respecto. Si el nombre os suena pero no sabéis mucho de su vida, aquí tenéis un resumen de lo más breve.

Oscar Wilde, irlandés de origen, vivió durante la época victoriana (1954 – 1900), época que fue conocida, entre otras cosas, por la moral victoriana, que consistía en una serie de valores puritanos, como por ejemplo el trabajo, el ahorro, la fe o la moral. Él formaba parte de los artistas y escritores que seguían la corriente del esteticismo (en la que el arte es puramente estético, sin ninguna otra intencionalidad). Empezó a escribir cuando empezó la universidad, en la Trinity College de Dublin; empezó con poemas que se publicaban en revistas (1871 en adelante). Sus obras abarcaron varios estilos, según la época: poesía, artículos periodísticos, relatos cortos, ensayos y obras de teatro. Le gustaba describir la alta sociedad real, con un toque de sarcasmo.

Públicamente fue una figura muy controvertida: llamaba la antención y era rápido con sus respuestas sarcásticas; tenía gente que le adoraba y gente que le odiaba. Era homosexual, aunque estaba casado y tenía dos hijos, y su relación con el poeta Alfred Douglas lo acabó llevando a prisión durante dos años (en esa época, la homosexualidad era un delito y el padre del poeta denunció a Wilde para que dejara a su hijo en paz). Al salir se reencontraron brevemente, però las presiones familiares y los problemas económicos los volvieron a separar. Dicen que Wilde quedó muy tocado físicamente de los años de prisión y murió en París tres años después, abandonado por su familia, sus amigos y su amante. Solo se quedó a su lado hast el final su amigo Robbie Ross, examante y marmesor literario del autor. Murió de meningitis.

 

oscar wilde catala

The Importance of Being Earnest.

Es una de las obras más famosas de Wilde. La historia en sí es bastante rocabolesca y el título es una parte importante. Los protagonistas son dos amigos: Ernest y Algernon. Algernon descubre un día una cajetilla de cigarrillos de su amigo donde, en vez de poner «Ernest», pone «Jack». ¿Cómo? Pues resulta que Ernest (que no se llama Ernest, sino Jack) vive en el campo y cuando tiene ganas de fiesta dice que se va a Londres a cuidar de su hermano Ernest, que no existe, sino que es él mimso cuando se va a la ciudad a darlo todo. Por otro lado, Algernon le confiesa que él hace lo mismo y que tiene un alter ego ficticio (Bunbury) en el campo que utiliza cuando quiere huir de algún evento al que no quiere ir. Pero eso no es todo. Ernest/Jack se quiere casar con la prima de Algernon y ella le corrsponde, pero básicamente porque él se presenta como Ernest (si os fijáis, en el título sale un poco diferent: «Earnest», que es una palabra inglesa que significa persona sera, formal, honesta; se pronuncía igual que el nombre) y a ella el nombre le da la seguridad necesaria que busca una jovencita de la alta sociedad en la época victoriana. Por otro lado, Algernon visita la sobrina de Ernest/Jack haciéndose pasar por el hermano de este, el famoso Ernest. Y a la sobrina le pasa igual que a la prima: que el nombre le parece garantía de que todo irá bien. Y, a partir de aquí, un lío detrás de otro.

 

Un traductor llora a la luz de una vela.

Vale, es una imagen un poco dramática, pero se tiene que poner un poco de melodrama, para vender más.

El caso es que nos encontramos con un juego de palabras buenísimo que condiciona toda la obra. Nos quitamos el sombrero delante del señor Wilde. La obra se hace famosa y llega a docenas de países por todo el mundo. Y entonces es cuando empieza el drama. ¿Cómo se puede traducir esta maravilla? Como siempre, la traducción no es una ciencia exacta y no hay respuesta correcta o incorrecta, sino un abanico de posibilidades.

En catalán.

La primera traducción que se hizo de la obra al catalán, de Eduard Artells (1938) fue La importància de ser Fidel. Cuando la lees por primera vez, quizás pienses: mira, han encontrado un buen adjetivo, que además también es un nombre. El significado es diferente del del inglés pero por contexto podría quedar bien. ¿Cuál es el problema, entonces? Que Fidel no es un nombre que suene inglés. Y claro, entre Cecilys, Gwendolens y Algernons, que aparezca un Fidel queda extraño y te saca de la magia literaria.

La segunda traducción (de Jaume Meledres, en los años noventa, cuando empezó a proliferar la idea de que las traducciones se tenían que reescribir para cada montaje teatral, de la misma forma que también se cambian los decorados, vestidos y actores) fue La importància de ser Frank. En este caso, el nombre queda en harmonía con el resto de nombres de los personajes, pero hay otro pequeño problema: franc, como adjetivo, no es muy parecido al significado de earnest que da Wilde.

 

En español.

La primera traducción fue de los años 10 por Ricardo Baeza: La importancia de llamarse Ernesto. Debemos recordar que es esa época era bastante habitual traducir los nombres en castellano (¿o no habéis visto ninguna edición de Oliverio Twist?); pero igualmente nos encontramos con el mismo problema: hablamos de la sociedad británica y nos sale otro Ernesto, poco creíble. Además, se pierde el juego de palabras.

En 1937 sale una nueva traducción: La importancia de ser formal. Aquí Julio Gómez de Serna decidió prescindir del nombre e ir directamente al significado. En los momentos de la obra en los que hay el juego de palabras, simplemente hace referencia al hecho de que un hombre que se llama Ernesto tiene que ser formal.

 

Otra traducción, de 2003, por Alberto Mira, hacía un pequeño cambio y lo dejaba como La importancia de llamarse Ernest, para que sonara más inglés.

En 2007, la traductora Patricia Labastié lo tradució como La importancia de ser Franco. Personalmente, la veo la menos acertada de todas: un nombre español y que, además, a la gran mayoría de público le envía directamente a un contexto completamente diferente del de Wilde. Quizás para América Latina.

En alemán.

He encontrado las siguientes variaciones:  Ernst sein ist alles (Ser serio lo es todo – Ernst = earnest y también es un nombre; es la ventaja de ser lenguas con el mismo origen) o Bunbury. 

En francés.

L’Importance d’être Constant, Il est important d’être Aimé, De l’importance d’être Fidèle (estos tres generan el mismo problema de no-credibilidad), L’Importance d’être Ernest (el mismo problema de perder el juego de palabras).

 

 

Resumiendo: ser traductor literario requiere, además de grandes dotes de creatividad, la capacidad de sospesar todos los pros y contras de una traducción y decidirse por unade las opciones. Seguramente, la parte más difícil de traducir: hagas lo que hagas, alguien le va a poner pegas.

 

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